Martes, 11 de abril de 2006

Carta de Amor - Moro C?sar

Por: Moro César
De:http://amediavoz.com/moro.htm
Fecha: Diciembre de 1942

Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al acercarse el alba cuando tus pies más cálidos que nidos llameaban en la noche con una luz azul y tachonada de lentejuelas

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas montañas de la única realidad con sus valles y sus sombras con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las estrellas en cada ojo

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi infancia no eras tú la fuente la piedra desde hace siglos escogida para recostar mi cabeza?

Pienso tu rostro brasa inmóvil de donde proceden la vía láctea
y esta inmensa desazón que me torna más loco que una lámpara bellísima balanceada sobre el mar

Intratable a tu recuerdo la voz humana me es odiosa siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total donde resplandeces con una negrura más negra que la noche. Toda idea de lo negro es endeble para expresar la vasta ululación de lo negro sobre negro esplendiendo ardientemente

Ya nunca olvidaré
Pero quién habla de olvido
en la prisión en que tu ausencia me deja
en la soledad en que este poema me abandona
en el destierro en que me encuentra cada hora

Ya nunca despertaré
Ya no resistiré el asalto de las inmensas olas
que vienen del dichoso paisaje que tú habitas
Demorándome afuera bajo el frío nocturno me paseo
sobre esta encumbrada tabla de donde se cae de golpe

Yerto bajo el espanto de sueños sucesivos y agitado en el viento
de años de ensueño prevenido de aquello que termina por encontrarse muerto en el umbral de castillos abandonados
en el lugar y a la hora convenidos pero inhallables
en las llanuras fértiles del paroxismo y del único objetivo este nombre antes adorado en el cual pongo toda mi destreza en deletrear siguiendo sus transformaciones alucinatorias

Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia
o bien una ensangrentada paloma cae a mis pies
convertidos en roca de coral sustento de despojos
de aves carnívoras

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable espectáculo. Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo en las llamas de las candilejas
Desaparecidos los bancos de la platea acumulo tesoros de madera muerta y de vivas hojas de plata corrosiva
No se contenta ya con aplaudir se aúlla mil familias momificadas tornan innoble el paso de una ardilla

Decoración amada donde veía equilibrarse una fina lluvia
encaminándose veloz hasta el armiño de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba que intentaba dirigir sus quejas al rey así abro por completo la ventana sobre las nubes vacías reclamando a las tinieblas inundar mi rostro borrar la tinta indeleble el horror del ensueño a través de los patios abandonados a las pálidas vegetaciones maniáticas

En vano exijo la sed al fuego en vano hiero las murallas
a lo lejos caen los telones precarios del olvido
agostados ante el paisaje retorcido en la tempestad

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