Domingo, 13 de abril de 2008

Conocer la Naturaleza para Saber Respetarla

Por: Ana Tronfi - Con la colaboración de: Mariela Arias
Fecha: Domingo 17 de junio de 2007

La iniciativa Conociendo Nuestra Casa, en Puerto Deseado.
Un ex fiscal que enseña a los chicos a apreciar su mundo.
PUERTO DESEADO.- ¿Es posible transmitir e inculcar en chicos y adolescentes valores como el respeto, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente? Marcos Oliva Day, un abogado y educador radicado en esta ciudad patagónica, aceptó el desafío. Junto con su esposa trabaja desde 1983 en la Fundación Conociendo Nuestra Casa ( www.fcnc.org.ar ), una ONG que, con fuerte presencia principalmente en las escuelas, se propuso educar a las generaciones más jóvenes para llevar esos valores a la práctica y demostrar que, para revertir aquello que nos daña, hay que poner foco sobre nuestro pequeño mundo.

"Educar para ser valientes" es el lema de esta fundación que enseña a cambiar el mundo empezando por uno mismo, a través de un programa que incluye clases que dictan voluntarios en horario escolar en las cinco escuelas públicas y privadas de Puerto Deseado y actividades al aire libre los fines de semana.

"Por nuestro programa ya pasaron más de 4000 chicos que participaron de nuestras charlas en las escuelas. Los fines de semana, además, enseñamos a chicos entre 4 y 16 años a navegar en kayak y a vela con el objetivo de reconocer nuestra flora, nuestra fauna y lograr así respetarla y amarla. Nuestra enseñanza, entonces, se desarrolla en tres planos: sobre lo que podemos hacer en nosotros mismos, en nuestra familia y en nuestro barrio, escuela o región", le contó a LA NACION, Oliva Day.

La figura de este ex fiscal y aventurero no pasa inadvertida en la fría ciudad santacruceña de Puerto Deseado, única por sus verdes apagados, rocas y la gran ría en la que confluyen pingüinos y cormoranes. Oliva Day llegó a la Patagonia junto con su esposa y rápidamente percibió "la brecha que existía entre los chicos y el lugar donde vivían", según le relató recientemente al periodista Toby Green de Financial Times, de Londres.

Puentes educativos

Oliva Day empezó a trabajar junto con María Laura Gaona, alias "Malala", su esposa y maestra jardinera, interesando a los chicos para que aprendieran a remar en kayak, para que luego pudieran explorar la ría por ellos mismos. Estas primeras lecciones tendieron puentes con los jóvenes del lugar y con las escuelas.

El ex fiscal recordó que, en 1983, se gestó la idea de rendirle un homenaje al comandante Luis Piedrabuena porque se cumplían 150 años de su nacimiento. La idea surgió junto a la entonces directora de la escuela número 5, Lilita Cuesta. "A partir de allí comenzamos a dictar cursos teóricos desde la fundación dentro del horario escolar, además de las actividades de navegación de los fines de semana", dijo.

Oliva Day combinó su actividad como educador junto con su desarrollo profesional: fue defensor oficial y fiscal ante el Juzgado de Primera Instancia de Puerto Deseado y docente, e integró la subcomisión de Búsqueda y Rescate de la Corbeta Swift, del Club Náutico Capitán Oneto, en 1981. Sin embargo, su vida profesional no le restó ímpetu para, como avezado buzo deportivo y timonel de yate, encarar expediciones en el corazón de la geografía patagónica en el marco del programa Conociendo Nuestra Casa.

De alumno a monitor

"Como hace varios años que desarrollamos esta iniciativa, algunos de los chicos se han convertido en lo que llamamos monitores. Son aquellas personas a las que hemos formado a lo largo de estos años para que den clases en las escuelas en las que estamos trabajando", relató Oliva Day.

Los jóvenes que colaboran con la fundación dictan clases semanales en los cuartos grados de las cinco escuelas de Puerto Deseado. "En los primeros tiempos nos centrábamos sobre todo en la educación ambiental: la geografía, la flora y la fauna de la región. Pero con el tiempo fuimos dedicando las primeras clases a hablar de valores como el respeto, la solidaridad y la confianza. Todo empieza por nosotros mismos y lo que nos rodea. Nuestra familia, nuestros amigos, el barrio, la ciudad y la región", contó Oliva Day.

La fundación creció con el correr de los años: sumó colaboradores e integró a antiguos pobladores y docentes universitarios en las clases. Para Oliva Day, "la participación de personas de la región le da sustentabilidad a la iniciativa". Junto con las clases en las escuelas, cada fin de semana alrededor de 150 chicos entre los 4 y 16 años participan del curso abierto de navegación.

Oliva Day tiene una amplia experiencia en navegación: participó de una excursión en el canal de Beagle, realizó la primera navegación en kayak de toda la costa de la provincia de Santa Cruz, 1400 kilómetros desde el límite con Chubut hasta Punta Dungeness, y fue protagonista en una travesía por el Cabo de Hornos, entre otras.

En estas grandes aventuras o en los tranquilos recorridos por la ría de Deseado, se realizan informes sobre avistajes de fauna y el estado del medio ambiente, al igual que reportes sobre sitios arqueológicos. Las fotografías y filmaciones capturadas durante estas experiencias ilustran las charlas que se ofrecen en colegios e instituciones educativas y contribuyen a difundir las bellezas naturales y culturales de las zonas visitadas.

Este último verano, los remeros de la fundación participaron junto con sus pares chilenos de una navegación de más de 200 kilómetros, en un archipiélago sureño. Para Oliva Day, "las prácticas de kayak y vela permiten que la naturaleza actúe como gran educadora. Se trabaja construyendo respeto, solidaridad y afecto, fomentando la integración social y el paisaje. Ese es nuestro gran mensaje".


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